lunes, 21 de abril de 2014

Acodo aéreo

Acodo enraizado y enmacetado de Magnolia 'Loebneri Merril'




























Una de las técnicas que me llamaron la atención en la facultad (y que por supuesto fui inmediatamente a poner en práctica en el jardín de mi madre) fue la realización de acodos aéreos como método para multiplicar plantas difíciles.
El acodo consiste en hacer enraizar un tallo manteniendo una parte del mismo unida a la planta madre, lo cual le garantiza mejores posibilidades para enraizar que los gajos o esquejes que están cortados por completo y que son más vulnerables a secarse o fallar por alguna causa.
Existen dos tipos de acodo: el subterráneo, que se produce en plantas con ramas blandas que pueden apoyarse en el suelo y que en muchos casos ocurre naturalmente (como por ejemplo las hiedras, las vincas y muchos cubresuelos y trepadoras). El simple contacto del tallo con un medio húmedo favorece la formación de raíces. El acodo aéreo se realiza cuando las plantas tienen ramas más rígidas y que no pueden doblarse para apoyarse en el suelo.
En mi jardín practico hace un par de años acodos en la Magnolia 'Loebneri Merril' (tan linda y tan difícil de multiplicar!!) y también en el arbusto del humo (Cotinus coggygria). En el caso de la magnolia he tenido algunos acodos que prendieron y otros que no. Pero igual sigo intentando ya que es una variedad difícil de conseguir porque normalmente se hace mediante injerto.





























La época del año para realizar acodos puede ser en el otoño o la primavera, en ambos casos todo el proceso llevará aproximadamente un año.
El primer paso consiste en elegir una rama ni muy joven ni muy vieja y que se vea sana.





























Una vez elegida, cortar las ramitas laterales para liberar el área.




























Con una navaja afilada o tijera se corta un anillo de corteza o se produce algún tipo de corte o lastimadura para que la savia pase con mayor dificultad para esa zona y comience a hacer raíces.



Se coloca un poco de hormona de enraizar en polvo para darle una ayuda extra.





























El sustrato ideal es turba de musgo que debe humedecerse muy bien antes decolocarse ya que pasará varios meses sin riego.




























 Se coloca la turba en un pedazo de plástico idealmente trasparente para poder ver cuando va enraizando.





























Para terminar se cierran muy bien los dos extremos para evitar que haya pérdida de humedad.






Al año o tal vez antes formará sus raíces nuevas, en ese momento estará lista para que la corten y separen de la planta madre.
Este año me puso muy feliz descubrir la cantidad de raíces que había formado uno de los acodos que hice el año pasado. 

El otro lamentablemente no hizo raíces, más bien un callo cerrando la herida, y nada más.

Pero al menos tenemos uno bien enraizado, que ahora va a una maceta con un sustrato rico en humus de lombriz y regado con Macrosorb Radicular. Todavía debe superar esta segunda etapa separada de su madre.

miércoles, 9 de abril de 2014

domingo, 30 de marzo de 2014

bienvenido otoño 2014!






























Nuevamente entramos en mi estación preferida: el otoño. Me gustan muchas cosas del otoño, los colores, la temperatura, ponerme (hacia mediados de la estación) a limpiar el jardín y llevar adelante los nuevos proyectos. Todo eso es lo que me gusta.
Buenos Aires tiene ese clima tan maravilloso que nos ofrece un otoño largo con temperaturas muy agradables que hacen que las plantas florezcan tan bien. Sufrimos como todos los años veranos agobiantes y si bien el clima es algo que no podemos cambiar, al menos sí podemos ayudar a las plantas a resistirlo (cuando que hay que resistir) para ofrecer algo mejor cuando estén más a gusto.  

En primer plano la Dahlia 'Pontiac' del vivero Mainumbí, hacia la izquierda las flores lilas de la Salvia pratensis en su segunda vuelta, junto con las sutiles gauras (Gaura lindheimerii), más atrás la Nicotiana silvestris con us hojas enormes y sus flores tubulares blancas, y a la derecha los cleomes rosados que me regaló Susana....divinos!    






























Los Aster lilas que me regaló Juana el año pasado, ahora con mayor presencia en el cantero. Me gustan los Aster porque son muy nobles, no se enferman y florecen dos veces (Octubre-Noviembre y Febrero-Marzo).


Así es que como en los últimos años en que practico la poda feroz en el verano, podemos disfrutar de un otoño generoso y lleno de flores en el cantero. Como se ve en esta foto tomada en Enero de este año. Me gusta mostrar el cantero con sus realidades en cada estación para que ese entienda cómo es el proceso.






















































La perspectiva del cantero es increíble, las zinnias color lima y fucsia con la Persicaria amplexicaule y  las hojas gigantes de las nicotianas,  detrás la nube etérea de los Panicum virgatum (como me gustan!!) junto con la Verbena bonariensis y delante de ellos el Pennisetum 'Moudry', más atrás los Erigeron annus una anual de flor blanca que incorporé este año.


























Los Erigeron annus que vinieron de Great Dixter y se adaptaron muy bien, ya pronto serán semilla! La Dahlia púrpura acompaña detrás.



Los últimos rayos de la tarde iluminan el cantero de una manera especial.  El contraluz es algo que debe aprovecharse especialmente con las gramíneas y algunas varas de flores que se destacan mucho en estas horas del día.























En los canteros que bordean la huerta de afuera hay un lindo descontrol, las flores avanzan, se vuelcan cerrando el camino, pero no me importa, por ahora disfruto de esa abundancia de final de temporada. Ya vendrán los días más fríos y con ellos la limpieza.  Mientras, la nueva integrante de la familia se pasea por el jardín persiguiendo las abejas y haciendo algo de lío en las flores.
El acceso a la huerta casi cerrado por el avance de las zinnias, cosmos, gauras, y dahlias. En el fondo, el Dolichos lablab (poroto egipcio), crece, florece y da sus vainas.  

martes, 25 de marzo de 2014

Chorisia speciosa o Ceiba speciosa = Palo borracho

























Una de las cosas más maravillosas que tiene la ciudad de Buenos Aires son los árboles. Así, en octubre empiezan los lapachos (Tabebuia avellanedae) seguidos por los jacarandaes (Jacaranda mimosifolia); en noviembre, las tipas (Tipuana tipu) cubren sus copas gigantes y globosas de florecitas amarillas, y para despedir el verano (que ya se fue) en febrero,  los palos borrachos despliegan sus flores y el cielo se tiñe de rosa , en Buenos Aires.
Estos árboles nativos de Sudamérica (Brasil y Noreste de Argentina) tienen un característica particular que es la del tronco cubierto de espinas y en las variedades de flor blanca o amarillenta principalmente, el tronco engrosado que fue lo que le dio su nombre común: Palo borracho. 
Pertenecen a la familia de las Bombáceas y se reproducen fácilmente por semillas (son los famosos "panaderos" que vuelan por el cielo en invierno portando sus semillas).  Son especies sensibles al frío por lo cual suele cultivarse en las regiones del centro al norte del país, en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores pueden verse en plazas, veredas y al borde de autopistas. 
En regiones donde hiela en el invierno, deben protegerse las plantas los primeros años durante el invierno con arpillera o tela antihelada, cuidando de proteger especialmente el tronco principal. 


La especie de flor blanca se llama Chorisia o Ceiba insignis, y aunque su flor no es tan llamativa como la rosada, esta es la que tiene por lo general, el tronco más engrosado y llamativo. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

final de verano: tiempo de empezar a sembrar











Y así, poco a poco el terrible calor va pasando y se aproximan los tiempos de siembra y de preparación de la huerta para el otoño e invierno. Para quienes afortunadamente tenemos un invierno tardío y corto, podemos darnos el lujo de ocupar la huerta con una buena variedad de verduras, especialmente las crucíferas y las de hojas. Aprovechando que el otoño propone tiempos mas pausados, no tan apurados qué mejor que tomarse el tiempo necesario, planificar bien y porqué no, sembrar con las lunas. En este momento la luna está en su segunda fase (de cuarto creciente a luna llena) es el tiempo ideal para sembrar todo aquello que debe florecer: arvejas, brócoli, chauchas (aunque es un poco tarde algunas van a dar).
Los repollos rojos los sembré hace más de un mes, en bandejas de plugs (porque la huerta está ocupada), de esta manera voy ganando tiempo. Los repollos al igual que todas las verduras de hoja, se siembran entre la luna nueva y el cuarto creciente.

Además de las crucíferas y todas las hojas (lechuga, acelga, espinaca, rúcula, kale), también se pueden sembrar: cilantro, perejil y eneldo como aromáticas,  y puerro, cebolla de verdeo, remolca, zanahoria y arvejas. Si es teniendo en cuenta las lunas, muy bien, sino igual hay que sembrar de cualquier manera!!! Una luna que es buena en general para casi todos los cultivos (aunque es la ideal para aquellos de raíz como la zanahoria y la remolacha) es la fase que va de luna llena a cuarto menguante, ese es el momento en que la energía se concentra más en las raíces. La cuarta fase que es cuando la luna se está apagando, no conviene sembrar ni plantar nada.

viernes, 28 de febrero de 2014

Pulverizar o no pulverizar…esa es la cuestión!

A medida que avanza el verano y algunas plantas anuales van perdiendo la lozanía propia de la juventud, se plantean ciertos desafíos en cuanto a las enfermedades y plagas que tantos dolores de cabeza nos traen. Más allá de las decisiones que cada uno pueda tomar en cuanto a si pulverizar o no, creo que está bueno analizar las opciones.
El primer ejemplo son los tomates, que si bien producen mucho, llega un punto en que debido al calor y la humedad, estas plantas tan susceptibles, empiezan a presentar de los más variados problemas. Entonces se plantea la pregunta tan temida..qué hago?
Debo aclarar ante todo (porque algunas personas no lo saben), que las enfermedades y plagas que afectan a las plantas NO afectan a las personas. El problema que provocan en ellas es la debilidad, la baja en la producción y a veces su muerte. Entonces volviendo a los tomates uno podría decir que visto y considerando que ya han producido bastante los dejaremos morir o producir mínimamente porque ya creemos que han rendido suficiente.
Otro camino podría ser, curarlos, podarlos y cuidarlos para que sigan produciendo hasta que el frío los detenga.  En este caso es bueno saber que pulverizar con productos químicos implica un control y cuidado especiales que comprenden la identificación de la plaga o enfermedad, la elección del producto (con menor toxicidad y efecto residual posible, y que controle la peste que nos afecta) y la espera del tiempo correspondiente o carencia (está en la etiqueta bajo RESTRICCIONES DE USO) que es necesario para poder volver a cosechar sin vernos afectados por el agroquímico. Por supuesto que existen todos los caminos y curas orgánicas (que en otro momento mencioné) que siempre pueden aplicarse idealmente de modo preventivo.
Otro caso para mencionar son los cítricos que ahora están pasando momentos críticos con : moscas blancas, gusanos minadores, cochinillas y la consiguiente fumagina, que llega de la mano de todas las plagas mencionadas. En este caso, siendo que la cosecha todavía está lejos en el tiempo, yo no pongo demasiados reparos en atacar con "artillería gruesa". Eso significa aplicar los insecticidas necesarios para eliminar las plagas que tanto los dañan antes de que se acerque el período de cosechar la fruta. 































En el caso de la rúcula, que está en cosecha permanente, yo elijo no pulverizar ni curarla con nada. Simplemente eliminar las hojas enfermas, y si el ataque es grave, arrancar todas las plantas y empezar de nuevo.
Otro ejemplo puede ser la albahaca, a quien descubrí el otro día llena de chinches y otros coleópteros (vaquitas) que la estaban molestando.
Bueno, en este caso la buena noticia es que con el JABÓN POTÁSICO salieron volando todas!  

























jueves, 20 de febrero de 2014

Urginea maritima (=Drimmia maritima)

Estos días disfruto y admiro la Urginea maritima (= Drimmia maritima)que me regalo mi amiga Chola hace ya unos años. Hoy hablé con ella para conocer más de ella, ya que algunos aspectos de su desarrollo me tenían intrigada. 
Se trata de una bulbosa perenne muy robusta, provista de bulbos subesféricos de unos 10-15 cm de diámetro. Durante el invierno tiene un follaje grande color verde brillante con hojas en roseta basales, oblongo elípticas, al llegar el verano y cuando se aproxima el tiempo de florecer sus hojas mueren para dar lugar a estos increíbles tallos que pueden llegar a medir 1,50 m de altura (las hojas solamente alcanzan 50 cm de altura) .  
Lo que realmente me llamó la atención (por eso tuve que consultar con Chola) es que florecen cada dos años (o sea año por medio), pareciera como que los bulbos se agotan de dar tanta flor y necesitan un año para recuperarse. 
 Son de regiones mediterráneas y, como les gustan los suelos muy bien drenados (pueden crecer en suelos arenosos y pedregosos), yo la tengo plantada en una maceta de buen tamaño, de esta manera su drenaje está asegurado. Prefiere un lugar soleado o semisombrío, y en la primavera la riego con un poco de fertilizante para darles impulso para la floración de verano. Aunque están apretadas en la maceta Chola me recomendó no dividirlas por ahora, mejor dejar que se formen bulbos nuevos que harán que las floraciones vayan alternándose cada año y no hagan la pausa año por medio. Al dividirlas puede ocurrir como muchas plantas de este tipo y es que tardan algunos años en volver a florecer.